Close

Login

Close

Registro de nuevo usuario

Close

Lost Password

Análisis Transport Fever 3

Hoy os traemos el Análisis Transport Fever 3. Transport Fever siempre ha tenido una particularidad difícil de encontrar en otros juegos de gestión: consigue convertir algo potencialmente complejo y estresante como administrar una red de transporte en una experiencia sorprendentemente relajante.

Construir una línea ferroviaria, observar cómo los trenes empiezan a circular y ver crecer poco a poco una ciudad tiene algo que nos alegrará ver cuando lo consigamos.

Gracias a Cosmocover por facilitarnos una copia de PC para poder realizar el análisis.

Transport Fever 3 mantiene su filosofía, pero introduce suficientes cambios como para que gestionar una compañía de transporte deje de ser simplemente una cuestión de ampliar rutas y ganar dinero.

Urban Games lo vio claro y tuvo la gran idea de evolucionar una fórmula que ya de por si funcionaba perfectamente. Para empezar nos damos cuenta de que la economía es ahora más exigente (si no tenemos cuidado, pronto nos veremos en números rojos).

En esta tercera entrega, veremos como las mercancías tienen algunas necesidades específicas, incluso pudimos ver como los habitantes reaccionan ante nuestras decisiones y si no lo hacemos bien, puede convertirse en auténticos quebraderos de cabeza si no calculamos correctamente nuestra capacidad logística.

El resultado es un juego más profundo y, en determinados momentos, también bastante más exigente. Además, tenemos multitud de opciones para modificar el comportamiento del juego. incluso si queremos retos mayores al subir la dificultad con multitud de opciones.

Una red de transporte que ahora necesita funcionar de verdad

Una de las principales novedades de Transport Fever 3 está relacionada con la forma en la que se comportan las mercancías.

En entregas anteriores podíamos construir una extensa y compleja cade de suministros que a la vista podía ser poco eficiente pero aún así, terminábamos obteniendo buenos resultados. pero ahora eso ha cambiado por completo.

A partir de Transport Fever 3, algunas mercancías están sujetas a condiciones de conservación y tiempos de transporte (alimentos perecederos, carne, pescado, fruta, etc). Lo que obliga a plantearse con mayor cuidado qué vehículos tenemos pensado utilizar y qué recorrido vamos a realizar para que todo llegue en perfectas condiciones y a tiempo.

Para poneros un claro ejemplo, es el pescado. A la hora de transportar el pescado, ya no podremos hacerlo simplemente enviándolo de un puerto a otro. Ahora tenemos que planificar muy bien la ruta y conseguir que el trayecto sea suficientemente rápido para que la mercancía llegue en condiciones.

Esto introduce una consecuencia muy interesante: la elección de un vehículo deja de depender únicamente de su capacidad o coste de mantenimiento.

Un ejemplo rápido es si tenemos una fábrica de pescado. ¿Qué nos interesa más? Una ruta en barco que sale más barato pero el envío tarda más o un tren, el cual llegaremos antes pero nos saldrá más caro dicho envío. 

Todas estas decisiones las tendremos que pensar, planificar y estructurar para tener ganancias, buena reputación, etc. 

Transport Fever 3 consigue que la logística tenga un peso mucho mayor.

Y eso afecta también a las ciudades. Pues cada población tiene sus propias necesidades y no todas demandan los mismos productos. (claro ejemplo ciudad/pueblo). Cada uno de ellos puede requerir recursos completamente diferentes y planificar que rutas y transporte es el adecuado para cada uno.

Hay que observar qué necesita cada población, establecer prioridades y modificar progresivamente nuestras infraestructuras.

Las decisiones tienen consecuencias sobre las ciudades

Otro sistema que adquiere una importancia considerable es el de la reputación. El juego ya no contempla nuestras construcciones únicamente desde una perspectiva económica. Las modificaciones que realizamos sobre el entorno pueden afectar a la relación de la población con nuestra empresa. (Como si el ayuntamiento de tu ciudad eliminara un precioso parque para construir aparcamientos ¿verdad que no te gustaría?

Por ello debemos de mirar bien y estudiar a la hora de derribar algunos edificios, si modificamos algunas zonas o realizamos transformaciones del terreno para construir rutas de transporte o edificios. Todo ello lo podremos ver de forma negativa por parte de la ciudadanía.

Por tanto, optimizar una red de transporte ya no significa necesariamente construir el recorrido más corto posible.

Como cualquier población o ciudad, debemos tener sumo cuidado con varios factores. Entre ellos están los mismos que podemos vivir uno de nosotros. Contaminación, ruido y el mismo crecimiento de las ciudades, puede repercutir.

El sandbox sigue siendo el verdadero protagonista

Aunque la campaña ofrece contenido suficiente para familiarizarse con las mecánicas, el modo libre continúa siendo el gran atractivo de Transport Fever 3 (Y jugarlo durante cientos de horas sin darnos cuenta)

Si lo deseamos, podemos comenzar nuestra partida a principios del siglo XIX y avanzar progresivamente por diferentes épocas, viendo cómo cambia la tecnología disponible. Algo que nos ha encantado. ver que nuestro trabajo da sus frutos pasando incluso por la revolución industrial.

Con el paso del tiempo veremos como nuestra red comienza a adquirir una dimensión completamente diferente. Aparecen vehículos más rápidos y eficientes, las ciudades aumentan su tamaño y las necesidades logísticas se multiplican. (En este momento ya deberías de controlar bastantes opciones de la interfaz y atajos rápidos)

NOTICIA RELACIONADA  Transport Fever 3

Algo que nos ha sorprendido gratamente es a la hora de hacer zoom en algunas estructuras. Pues a parte de estar muy bien detalladas, podemos incluso observar a los habitantes individualmente y seguir determinados vehículos durante sus trayectos.

Ocho escenarios para aprender a gestionar la compañía

Aquí el juego funciona especialmente bien como introducción con la ayuda de un tutorial muy bien estructurado y fácil de entender. En lugar de comenzar directamente frente a un mapa enorme con decenas de sistemas que aprender, las misiones van introduciendo progresivamente aspectos como el transporte de mercancías, las líneas de pasajeros o la gestión económica.

La campaña puede completarse en unas 15/20 horas aproximadamente según nuestra habilidad. Para un jugador veterano probablemente Transport Fever 3 no supondrá un desafío, pero si eres un usuario que juega por primera vez a este tipo de género, puede encontrarse algo abrumador. pero con los tutoriales uno puede familiarizarse rápido.

Subvenciones y préstamos: dinero fácil… si sabes lo que estás haciendo

Una de las novedades que puede alterar considerablemente el ritmo de una partida son las subvenciones. Durante nuestras partidas aparecen contratos opcionales que ofrecen importantes cantidades de dinero si conseguimos completar determinados objetivos dentro de un plazo.

El problema es que algunas de estas recompensas están acompañadas de penalizaciones igualmente importantes.

Aceptar un contrato puede ser una excelente forma de financiar una expansión, pero si nuestra red no está preparada para cumplir las condiciones podemos acabar perdiendo todavía más dinero. Esto obliga a analizar la situación antes de aceptar.

Una ambientación histórica con algunos anacronismos

Visualmente y según nuestro equipo donde juguemos, Transport Fever 3 resulta bastante atractivo. Sin embargo, la representación histórica no siempre mantiene el mismo nivel de precisión.

Podemos encontrarnos alguna vez vehículos o elementos del escenario que no encajan completamente con la época en la que estamos jugando. Algo que esperamos que en el futuro puedan corregir mediante parches.

La progresión recompensa algo más que ganar dinero

La evolución de nuestra empresa no se limita a acumular capital. A medida que progresamos podemos ascender por diferentes categorías y desbloquear elementos adicionales. Entre las recompensas encontramos grandes construcciones y monumentos, algunos de ellos con efectos prácticos sobre nuestra red.

También podemos ampliar el edificio que representa nuestra compañía. Es un sistema que funciona como una especie de representación visual de nuestro progreso. Después de muchas horas administrando rutas, resulta satisfactorio observar cómo la sede de nuestra sede central va adquiriendo una apariencia mucho más imponente.

El problema de la interfaz

No todo funciona igual de bien cuando se comienzan a acumular opciones. Cuando comenzamos a tener decenas de líneas, estaciones y vehículos, la interfaz empieza a quedarse algo pequeña para la cantidad de información que debe gestionar el jugador.

El sistema de nombres automáticos para las líneas ayuda bastante, pero a medida que nuestra red crece resulta inevitable pasar bastante tiempo buscando rutas concretas y revisando diferentes menús.

En un juego donde algunas funciones se utilizan constantemente, resulta extraño que tengan prácticamente el mismo peso visual que opciones secundarias o filtros que consultaremos con mucha menos frecuencia.

Es un detalle que no afecta demasiado durante las primeras horas, pero se hace más evidente cuando la partida empieza a adquirir una escala bastante grande.

 

Construir carreteras también puede convertirse en una pelea

El editor de carreteras y otras vías ofrece bastante libertad, aunque la construcción automática no siempre genera el recorrido que nosotros tenemos en mente (tranquilos, esto pasa en la mayoría de juegos de este genero) por lo que resulta habitual tener que modificar manualmente determinados tramos.

Además, algunas conexiones pueden provocar advertencias aunque visualmente parezca que las carreteras están correctamente unidas. Eso en algunas ocasiones nos estalló la cabeza 🙂

Rendimiento: una simulación que puede exigir bastante

Hemos jugado a Transport Fever 3 en diferentes configuraciones (1.080p y 1.440p) con el equipo que realizamos los análisis (17 12700, AMD 6800 XT,  32GB DDR5 6.000Mhz) y aquí el rendimiento depende considerablemente del hardware y de la resolución.

Jugando nos hemos dado cuenta de que la cpu es bastante importante. ya que debido al haber una gran cantidad de simulaciones de todo tipo de vehículos, sus rutas, la ciudadanía la producción de fábricas y un extenso tráfico (que si queremos no tiene fin) podemos ver en algunos momentos que el rendimiento puede bajar.

Conclusión

Después de haber probado Transport Fever 3 durante 29 horas, vemos que el objetivo del títulos es conservar la esencia de una fórmula exitosa, pero incorporando más elementos de gestión para que nuestras decisiones repercutan de verdad en la partida.

La gestión gana profundidad gracias a la combinación de varios sistemas que ahora interactúan entre sí. Las características de cada mercancía, la reputación de la empresa, los préstamos, la evolución de las ciudades y una campaña más trabajada hacen que dirigir nuestra compañía requiera bastante más planificación que simplemente conectar dos puntos y esperar a que el dinero empiece a entrar.

Las decisiones equivocadas pueden tener consecuencias económicas reales. Una ruta poco eficiente puede acabar generando pérdidas, mientras que transportar determinadas mercancías demasiado lentamente puede hacer que pierdan su valor.

Aun así, Transport Fever 3 deja bastante margen para adaptar la experiencia a nuestras preferencias. Muchos de estos sistemas pueden modificarse o directamente desactivarse, permitiendo decidir hasta qué punto queremos que la gestión tenga peso durante la partida.

Esto hace que el juego pueda funcionar tanto como un sandbox centrado en construir redes de transporte como una experiencia mucho más cercana a una simulación empresarial.

Análisis Transport Fever 3

Transport Fever 3 sigue siendo, en esencia, un juego de gestión relativamente tranquilo. La diferencia es que ahora, para conseguir que todo funcione correctamente, hay que prestar mucha más atención
Lo mejor
  • inmensas opciones de gestión
  • Traducido al castellano
  • Pasan las horas sin darte cuenta
A mejorar
  • Curva de aprendizaje alta
7.2
Recomendado
Gráficos
6.7
10
Sonido
6
10
Historia
7
10
Jugabilidad
8.5
10
Innovación
8
10